ENTRE LAS URNAS Y LA CONFIANZA

ENTRE LAS URNAS Y LA CONFIANZA

El escrutinio que puso a prueba la democracia

En una democracia, la jornada electoral no termina cuando se cierran las urnas; a partir de ese momento comienza una de las etapas más importantes del proceso, el escrutinio; es allí donde cada voto depositado por los ciudadanos es revisado, verificado y consolidado bajo los principios de legalidad, transparencia y publicidad, garantizando que la voluntad popular sea respetada.

El escrutinio no constituye una simple sumatoria de votos, es un procedimiento jurídico y administrativo mediante el cual las autoridades competentes verifican los formularios electorales, resuelven reclamaciones y determinan los resultados oficiales de una elección, su finalidad es brindar certeza sobre el resultado electoral y fortalecer la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas.

En Colombia, este proceso involucra dos instituciones con funciones claramente diferenciadas, la Registraduría Nacional del Estado Civil es la entidad encargada de organizar las elecciones, administrar la logística electoral, consolidar la información proveniente de las mesas de votación y divulgar los resultados preliminares mediante el preconteo, el cual tiene un carácter meramente informativo y no constituye el resultado oficial de la elección; y el Consejo Nacional Electoral – CNE ejerce funciones de inspección, vigilancia y control sobre el proceso electoral; a través de, las comisiones escrutadoras y de los jueces designados para el escrutinio, es la autoridad competente para resolver reclamaciones, revisar inconsistencias y declarar oficialmente los resultados, garantizando que cada decisión se adopte conforme al ordenamiento jurídico; sin embargo, todo proceso electoral también se mide por la confianza que genera.

En el desarrollo del escrutinio presidencial se evidenció un ambiente de alta rigurosidad por parte de los jueces escrutadores, quienes asumieron una interpretación estricta de las normas procesales; esa rigurosidad, aunque necesaria para preservar la legalidad, también dio lugar a cuestionamientos por parte de diversos sectores que esperaban un examen más amplio de determinadas reclamaciones, uno de los puntos que ha generado mayor controversia corresponde a las solicitudes relacionadas con las mesas de votación del exterior, desde distintos actores se ha manifestado inconformidad al considerar que dichas mesas no fueron objeto del nivel de revisión esperado dentro del escrutinio, lo que ha alimentado un debate jurídico y político sobre el alcance de las competencias de las comisiones escrutadoras y sobre las garantías del derecho al debido proceso electoral.

LORA

Luis Felipe Lora Tovar

Columnista invitado

Nuestro columnista invitado es un destacado profesional en Derecho y conciliador de la Universidad Mariana de Pasto, con amplia experiencia en derechos humanos y construcción de paz.

Es líder nacional e internacional de paz certificado por el Programa LISA-R y magíster en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto de la ESAP.

Su trabajo en reconciliación, memoria histórica y justicia social lo ha convertido en un referente nacional e internacional en la defensa de la verdad y la paz.

Corresponderá a las autoridades competentes y, en su caso, a los mecanismos jurisdiccionales, esclarecer de manera definitiva estos cuestionamientos. En medio de este escenario ha surgido un llamado ciudadano a ejercer una desobediencia civil pacífica, entendida no como un desconocimiento del Estado de Derecho, sino como una forma de expresión cívica encaminada a exigir claridad, transparencia y respuestas institucionales frente a las dudas planteadas, como toda manifestación democrática, dicha expresión debe desarrollarse dentro del marco constitucional, mediante acciones pacíficas y respetuosas de los derechos de todos los ciudadanos.

La fortaleza de una democracia no depende únicamente de la realización de elecciones periódicas, también se sustenta en la credibilidad de sus instituciones, en la transparencia de los procedimientos y en la capacidad del Estado para responder oportunamente a las inquietudes de la ciudadanía; cuando existen dudas, el camino debe ser siempre el de la verdad, la publicidad de las actuaciones y el respeto por las garantías procesales.

Hoy más que nunca, el escrutinio deja una lección fundamental, la legitimidad de una elección no solo nace del voto depositado en las urnas, sino de la confianza que inspira cada etapa del proceso hasta la declaratoria definitiva de los resultados, la democracia se fortalece cuando las instituciones actúan con independencia, cuando los ciudadanos ejercen control social de manera responsable y cuando la verdad electoral prevalece sobre cualquier incertidumbre.