LOS NOTO ASUSTADOS

LOS NOTO ASUSTADOS

Por Hugo A. Ruiz Jojoa - Presidente SINTRAGOBERNAR

El país vive una de las jornadas electorales más importantes de su historia. El presidente Petro le ha cumplido como ningún otro mandatario a las clases populares reivindicando sus derechos, con un estilo directo y altamente social pensado para llegar a la Colombia profunda, como él denomina a los inmensos territorios marginados de la patria.  

Petro ha enfrentado en cuatro años de gobierno a las fuerzas políticas y económicas más poderosas que se han lucrado no sólo del trabajo de las clases populares, sino de su poder electoral.

Con el pretexto de la estabilidad empresarial se han negado históricamente a reconocer los derechos laborales de millones de trabajadores empobrecidos, llamados siempre a la necesidad y al abuso, por un lado, y por otro, esas mismas fuerzas que dominan oscuros ejércitos criminales, han eliminado físicamente a los caudillos de izquierda cuando han estado cercanos a alcanzar el poder.

La gestión de Petro fue torpedeada de todas las formas posibles desde los sectores de la política privilegiada, es decir, aquella que nada tiene que ver con los intereses del país nacional, no obstante, la estrategia de Petro se impuso con resultados visibles alcanzados en plazas, calles y en las redes sociales, bajo su liderazgo.

Los índices económicos respaldaron el cometido del presidente para combatir la vergonzosa pero normalizada desigualdad social, el desempleo descendió a los niveles más bajos del presente siglo, a la par, el salario vital empezó a pagarse por primera vez desde 1991, año en que la Constitución Política lo estableció como un derecho fundamental de los ciudadanos.

La inflación, descendió contundentemente, a pesar de la jugadita de Duque de dejar totalmente desfinanciado el fondo de estabilización de precios de los combustibles, con un déficit superior a los 50 billones, que lógicamente iba a impulsar el encarecimiento de los costos de vida, por el desmonte inevitable del subsidio a la gasolina y el ACPM que hoy empieza a reversarse.

Ni que decir de los aciertos del gobierno en materia social, para sectores muy vulnerables como los mayores adultos que hoy reciben un subsidio que les aliviana la pesada carga del hambre y del desprecio de los gobiernos de derecha, que nunca hicieron nada por ellos.

Y para las fuerzas armadas, a quienes desde la burocracia llaman “héroes”, sin haberles reconocido por su servicio a la Patria ni siquiera una cifra digna a soldados y policías, fue Petro, el guerrillero, quien por primera vez los hizo titulares de ese mismo salario vital, que ya no es una entelequia sino una realidad, proveniente de un gobierno de izquierda.

La macroeconomía pasa por un momento insuperable, el dólar está estable y a la baja y los grandes emporios económicos reportaron ganancias históricas. La cartera bancaria descendió sustancialmente, indicando que los colombianos están pagando los créditos y consumen en los comercios.

Y así, muchos otros sectores sociales y productivos se han beneficiado del cambio prometido, entre ellos el turismo, la educación y el campo y por tal, el Pacto Histórico se consolidó como una fuerza política inmensa, como una herramienta del pueblo para su propia transformación.

Hoy la izquierda es un modelo social, político e ideológico diseminado y maduro que cosechará al menos 25 congresistas, otros más del Frente Amplio y sectores aliados, y desde luego un nuevo presidente en la figura de Iván Cepeda Castro.

El Pacto Histórico llegó para quedarse, para avanzar y transformar a Colombia.

Yo voto Pacto.