COMENZÓ EL DESTRIPE EN NARIÑO?
Cuando la confrontación deja de ser un debate de ideas y comienza a manifestarse en las calles, la democracia enfrenta uno de sus mayores desafíos.
El 27 de junio de 2026, en horas de la noche, Piedad Lorena Guerrero Coka se encontraba junto a un grupo de artistas (metaleras) en la calle 17 de la ciudad de Pasto. El diálogo avanzó y se orientó al tema político electoral reciente, la compañera hace un comentario acerca de su postura y al hacerlo, mujeres que anteriormente habían manifestado su afinidad a la ultraderecha, se abalanzaron sobre Piedad Lorena, la amenazaron de muerte, la golpearon, la arrastraron por la calle, al punto de usar una botella para romper su rostro, causándole una herida desde la frente hacia la nariz produciéndole además afectaciones de tipo emocional al ser desfigurado su rostro y ser expuesta a padecer un daño mayor que pudo llevarla a la muerte, pues en los insultos y amenazas las agresoras le dijeron claramente: “te vamos a destripar” (negrillas del texto original).
Este es el comunicado que la plataforma de Organizaciones Sociales de Víctimas y Defensa de Derechos Humanos de Nariño, hizo en rechazo de las graves agresiones en contra de Piedad Lorena Guerrero, una artista y activista de los derechos humanos en el departamento.
El relato de los hechos, es escalofriante, en tanto demuestra que las directrices impartidas por Abelardo de la Espriella electo presidente de Colombia dirigido hacia ciudadanos comunes a quien se dirige como “patriotas” con el propósito incentivar un odio irracional hacia los militantes de izquierda, ha calado en las bases sociales en forma profunda.
En otro aparte del comunicado, la plataforma mencionada agregó: “Exigimos que se respeten los derechos humanos y la vida de las defensoras y defensores y ciudadanías progresistas, de izquierdas o de pensamiento democrático en Colombia. Colombia no necesita regresar a los tiempos del genocidio político. La vida es sagrada”.
Varios sectores políticos de Nariño reaccionaron a estos hechos de violencia, entre ellos el diputado de oposición Alexander Razza, del partido Cambio Radical quien manifestó:
“Junto con el diputado Iván Guzmán del Pacto Histórico realizamos una proposición rechazando los actos de violencia generados contra Lorena Guerrero Coka. No se puede justificar ni tolerar en nuestra sociedad y menos en esta ciudad actos de violencia contra nuestras mujeres. Hago un llamado al respeto a las opiniones y a las ideas, las elecciones ya pasaron, tenemos derecho a seguirnos expresando siempre, el llamado será dentro del respeto.
Mi solidaridad, con Lorena, con su familia, por estos actos de los cuales ha sido víctima y esperamos que se recupere prontamente y siga su trabajo social, comunitario y ambiental, que tanto bien le hace a este departamento”.
En días recientes, el nuevo presidente propuso la creación de los “Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana” que no son otra cosa que escuadrones de civiles integrados a fuerzas militares y de policía que se arrogarán el “cuidado” de las principales ciudades del país. Semejante idea, para nada original, ya derivó en la monstruosidad de las Convivir que desde una aparente legalidad hicieron parte de uno de los capítulos más oscuros de la nación.
El avance de los discursos de odio ha pasado desde las arengas de campaña al plano jurídico, es decir, lo que se pretende es que miles de “patriotas” adeptos a las tesis del nuevo mandatario tengan un mayor poder y relevancia social, con consecuencias impredecibles para los opositores a su filosofía y plan de gobierno.
Se anunció que se dictarán desde el 7 de agosto “medidas efectivas y acordes con las necesidades de las ciudades más afectadas, estoy convocando a los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga para, a partir de sus necesidades, crear la más grande operación de seguridad urbana”.
Involucrar a los civiles en esquemas “defensivos” como el propuesto no es una buena idea. El país reclama mayor seguridad, pero menos violencia estructural del estado, hacia sus propios ciudadanos.
La política del destripe no puede avanzar.
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