CORTE SUPREMA CONDENÓ EN CASACIÓN A SANTIAGO URIBE VELEZ A 28 AÑOS DE PRISIÓN POR DELITOS DE HOMICIDIO Y PARAMILITARISMO

CORTE SUPREMA CONDENÓ EN CASACIÓN A SANTIAGO URIBE VELEZ A 28 AÑOS DE PRISIÓN POR DELITOS DE HOMICIDIO Y PARAMILITARISMO

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, en una sentencia de 605 folios dejó en firme ayer la condena de 28 años de prisión y tres meses, por los delitos de concierto para delinquir y homicidio agravado, en contra de Santiago Uribe Vélez, hermano de Álvaro Uribe Vélez, por el caso de “Los 12 Apóstoles”.

El magistrado ponente fue Gerson Chaverra, quien priorizó el asunto por el riesgo de prescripción al que apuntaba la defensa. La Corte también desestimó las alegaciones defensivas orientadas a establecer un complot judicial en contra del expresidente. Finalmente, se ordenó trasladar el expediente al Tribunal de Antioquia para que emita la orden de captura respectiva.

El escuadrón de asesinos que lideraba Santiago Uribe, operó en diferentes municipios del norte de Antioquia donde dejó una estela de sangre, imponiendo esta organización paramilitar el horror entre los habitantes, especialmente en Yarumal en los años 90.

Los vínculos que durante décadas negaron los hermanos Uribe con este grupo, fueron desmentidos en la sentencia, estimando la Corte que existían pruebas suficientes de lo que pasó en la “Hacienda la Carolina”, una de las veinticuatro grandes propiedades de la familia Uribe y centro de operaciones de “Los 12 apóstoles”, donde funcionaba un campo de entrenamiento paramilitar. Varios residentes del sector, e incluso, trabajadores relataron los escabrosos acontecimientos que desde allí se ordenaban.

“Los 12 apóstoles” y los delitos comprobados por la Corte.

El hecho central de la sentencia es el asesinato del señor Camilo Barrientos, un conductor de bus escalera, que subió a una chiva y nunca más volvió a su casa, porque su muerte había sido planificada y ordenada por Santiago Uribe, quien lo había incluido en “las listas negras” una relación de las personas que se iban a ejecutar por parte del grupo criminal, mismas que incluían decenas de nombres.

El asesinato de Barrientos ocurrió en 1994, en el trayecto entre Yarumal y Campamento y fue ejecutado por el agente de policía Alexander Amaya bajo órdenes de Santiago Uribe, quien falsamente lo acusaba de ser colaborador de la guerrilla.

“Los 12 Apóstoles”, según lo concluyó la Corte, fue creado en 1992 por ganaderos, empresarios, policías e incluso un sacerdote. Tiempo después se aliaron con las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá ACCU, cometiendo alrededor de 525 homicidios, desplazamientos forzados, y amenazas entre otros delitos.

La condena reivindica a las víctimas, a los testigos y periodistas que durante años fueron estigmatizados, judicializados, amenazados y perseguidos por mantener una verdad que nunca claudicó ante el temor.
Vínculos con la política.

El verdadero temor de Álvaro Uribe es que cada vez se cierra más el cerco en su contra, por sus fuertes nexos con el paramilitarismo, que incluso, le han generado una condena por soborno, precisamente para acallarlos.

Dentro del caso de “Los 12 apóstoles”, también se nombra al ex mandatario, quien para la época de los hechos era gobernador de Antioquia. Hoy, su situación es muy compleja, pues también se lo vincula en las masacres del Aro, La Granja y San Roque y el homicidio del abogado defensor de derechos humanos, Jesús María Valle, asesinado en 1998 por denunciar actividades paramilitares.

Álvaro Uribe calificó la sentencia de “injusta” y su equipo de abogados encabezado por Jaime Granados advirtió que continuarían con acciones defensivas, pese a que la decisión de la Corte es de cierre.

La sentencia se produce en el marco de hechos muy adversos para Álvaro Uribe en las últimas semanas, como las nuevas vinculaciones a masacres ocurridas durante su época de gobernador, el incremento de la cifra de falsos positivos que ya se acercan a las 8000 y el debacle de su imagen política, demostrado tras los bajos resultaos de la campaña presidencial de Paloma Valencia, que apenas supero el 6% de la votación nacional.

Este nuevo revés judicial, le impone al exmandatario buscar alternativas políticas, razón por la cual pese a las graves discrepancias con el ultraderechista Abelardo de la Espriella, decidió sin pensarlo adherir a su campaña, para conservar algo de su otrora, poderosa influencia.

Santiago Uribe, Mancuso y Abelardo de la Espriella:

En noviembre de 2024, el hoy candidato presidencial había celebrado la absolución de Santiago Uribe, en un controversial fallo de primera instancia emitido por un juzgado de Medellín, en los siguientes términos:

Después de casi 30 años de una persecución judicial infame en la que han metido las manos el jefe de la mafia, Gustavo Petro, el Tartufo, Juan Manuel Santos; el calvo desquiciado de Eduardo Montealegre, el diabólico amigo de la guerrilla Iván Cepeda y otras alimañas absolutamente impresentables de la izquierda radical, la justicia ha hecho lo que en Derecho correspondía y ha absuelto de todos los cargos a Santiago Uribe, hermano del presidente Uribe

Y en su chapucera alocución también agregó en relación al presidente Petro:

¿Acaso el putrefacto y nauseabundo jefe de la mafia cree que se nos olvidaron sus ilegalidades y entuertos? A mí no se me han olvidado”.

Este tipo de agravios dejan mucho que decir del candidato de la ultraderecha distinguido por su lenguaje zafio, quien no tiene reparo en aceptar que sostiene amistades personales con tenebrosos delincuentes como Alex Saab, Mancuso y el hoy condenado Santiago Uribe.

Hoy la Corte le enrostra las pruebas que le permitieron desechar toda tesis de montajes políticos en contra del ya declarado jefe paramilitar alias “Motosierra” como se conocía en el bajo mundo a Santiago Uribe, según lo refirieron víctimas y testigos en el proceso.

El hermano de Álvaro Uribe, se suma a la ya larga lista negra de “buenos muchachos” condenadora por la justicia.

Nota editorial: Los artículos de opinión publicados en este espacio expresan exclusivamente el pensamiento y las valoraciones personales de sus autores. En consecuencia, su contenido no compromete ni representa la posición institucional del Sindicato de Trabajadores de la Gobernación de Nariño – SINTRAGOBERNAR o sus afiliados, ni del diario sindical SOMOS Sintragobernar.