LA VIRTUD REPUBLICANA EN COLOMBIA

LA VIRTUD REPUBLICANA EN COLOMBIA

Por: Álvaro Montenegro Calvachy

1. Resumen.

El pasado 21 de junio de 2026, las y los ciudadanos colombianos acudimos a las urnas con el fin de elegir al presidente y vicepresidente de la República de Colombia que dirigirán los destinos del país en el cuatrienio 2026 a 2030.

La Registraduría Nacional del Estado Civil, en su último boletín, el No. 66  reportó que del preconteo realizado de un 99.99% de las mesas escrutadas, se desprendían que de un total de 41.421.973 personas habilitadas para cumplir con su deber de sufragar por los candidatos de su predilección, votaron 26.345.364, equivalente a un 63.60% y no votaron 15.326.871 equivalentes a un 36.7%. Votos válidos fueron 26.095.102 equivalente a un 99.05%. 

El candidato Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo del Movimiento Defensores de la Patria, obtuvieron 12.959.542 para un 49.66% y el otro candidato Iván Cepeda Castro y su fórmula vicepresidencial Aida Marina Quilcue V. obtuvieron 12.708.712 para un 48.70%, es decir, una diferencia de 0.96% que representaron 250.830 votos. Votos en blanco fueron 426.848 para un 1.63%, votos no marcados 29.499 para un 0.11% y votos nulos fueron 220.763.    

Los resultados del preconteo como de los escrutinios definitivos dieron lugar a que luego el Consejo Nacional Electoral, proclamara como presidente electo a Abelardo de la Espriella y como Vice-presidente a José Manuel Restrepo A. de orientación ideológica de derecha y que Iván Cepeda Castro y su coequipera política de tendencia izquierdista o progresista, serían en consecuencia desde el Senado de la República y Cámara de Representantes los que asumirían el papel de la oposición política. 

Sin embargo, el país no es que haya quedado dividido en dos sectores radicales, sino que también hacen presencia un tercer sector que son las personas que no votaron en un número significativo de 15.326.871, cantidad superior incluso a la que obtuvieron cada uno los contendores y como es natural, hacen parte del Estado Social de Derecho y de la democracia; razón por la cual, toma relevancia en la ciencia política los planteamientos de Nicolas Maquiavelo sobre la virtud republicana que es la reflexión que aborda el presente artículo académico, como una forma entender los resultados y la gobernabilidad para defender las instituciones legalmente establecidas en una sociedad y el papel que deben desempeñar tanto gobernantes como gobernados.   

2. Palabras clave: República, virtud, democracia, libertad, derechos, Estado Social de Derecho, Constitución Política, oposición.

3. Introducción

Para Nicolás Maquiavelo, la virtud republicana (o virtù) no es una cualidad moral en el sentido cristiano o tradicional de “bondad”. En su pensamiento político — especialmente en Discursos sobre la primera década de Tito Livio, la virtud es una capacidad técnica y política orientada a la preservación del Estado y la libertad.

Alvaro Montenegro

Alvaro Montenegro Calvachy

Columnista invitado

Nuestro columnista invitado es un destacado abogado y economista con amplia trayectoria en derecho público y defensa de los derechos humanos.

Especialista en Derecho Comercial, Administrativo, Financiero y Procesal Contemporáneo, ha cursado estudios avanzados en Ciencia Política y Derecho Público en la Universidad Nacional de Colombia, además de una maestría en Derecho.

Ha sido Magistrado del Tribunal Administrativo de Nariño y de la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, así como presidente del Colegio de Jueces y Fiscales de Nariño y Putumayo. También ha ejercido como formador en la Escuela Judicial “Rodrigo Lara Bonilla”.

Actualmente, es consultor social y defensor de derechos humanos, promoviendo la justicia y el fortalecimiento democrático.

3.1. La Virtù como capacidad política

Para Maquiavelo, la virtù es la capacidad de un gobernante o de un ciudadano para actuar de manera eficaz, audaz y flexible con el fin de lograr el éxito político. Algunos se sus principales planteamientos se podrían consignar en los siguientes términos.

3.2. El bien común por encima del interés privado

La virtud republicana exige que el ciudadano y el gobernante antepongan el bien público a sus propios intereses personales, ambiciones o riquezas.

Compromiso cívico: La libertad de la república depende de la participación activa de sus ciudadanos. Si los ciudadanos se vuelven egoístas, corruptos o apáticos, la república se debilita y cae inevitablemente en la tiranía o el caos.

El Estado como fin: La preservación del sistema político (la república) es el objetivo supremo. La virtud es, en última instancia, el motor que mantiene la salud del “cuerpo político”.

3.3. La libertad como no dominación

Un “Estado libre” es aquel que no está sujeto a injerencias externas ni a un poder tiránico interno.

Instituciones y leyes: La virtud no reside solo en las buenas intenciones de los líderes, sino en un diseño institucional sólido. Las leyes y las instituciones son las que fuerzan a los ciudadanos y gobernantes a actuar de forma virtuosa, previniendo la corrupción.

3.4. La utilidad de la discordia

Una de las ideas más originales es que, en una república virtuosa, la tensión y el conflicto (especialmente entre las élites y el pueblo) son necesarios.

La lucha como motor: Lejos de ver la paz absoluta como el ideal, argumentaba que el choque entre el deseo de las élites de dominar y el deseo del pueblo de no ser dominado produce leyes que protegen la libertad. La verdadera virtud política consiste en canalizar este conflicto dentro de marcos legales, en lugar de intentar eliminarlo.

4. Estado Social de Derecho – ESD.

Para trasladar la virtù maquiaveliana al contexto contemporáneo del Estado Social de Derecho (ESD) y la democracia, debemos transformar su visión de la “preservación del Estado” en la “preservación de la dignidad humana y la cohesión social”.

Si aplicamos la lógica de Maquiavelo —ajustada a la realidad actual—, el mantenimiento del equilibrio entre gobernantes y gobernados bajo el prisma de la virtud republicana requeriría al menos los siguientes ejes estratégicos:

4.1. La Virtù como “Responsabilidad Institucional”

En el ESD, la virtù del gobernante ya no es solo el mantenimiento del poder, sino la eficiencia en la garantía de derechos fundamentales.

Adaptación a los tiempos (la lucha contra la Fortuna): Así como Maquiavelo pedía adaptar la acción a la circunstancia, hoy la democracia requiere una capacidad de respuesta ágil ante fenómenos como la crisis climática o la desigualdad social. Un gobernante “virtuoso” es aquel que sacrifica la rigidez burocrática en favor de la justicia material cuando la realidad social se desborda.

La previsión: La virtud política consiste en anticipar las crisis (sociales, económicas o ambientales) para que la ley no llegue tarde. Esto es esencial en el marco del derecho moderno, donde el Estado debe ser preventivo y no solo sancionatorio.

4.2. El conflicto canalizado como base de la democracia

Se valoraba la tensión entre el pueblo y las élites. En la democracia actual, esto se traduce en la institucionalización del disenso.

Participación activa: La democracia se corrompe cuando el ciudadano se vuelve un mero espectador. La virtud republicana hoy exige fortalecer los espacios de deliberación (como los procesos de participación ciudadana y las veedurías).

Oposición constructiva. La Constitución Política de Colombia, reconoce la oposición política como un derecho fundamental autónomo, derivado de la concepción de los artículos 1, 2, 40 y 112 y este marco constitucional se desarrolla principalmente a través de la Ley 1909 de 2018, conocida como el estatuto de la oposición política que permite que la oposición, no solo sea una postura ideológica, sino un ejercicio técnico y protegido de control al poder, esencial para el equilibrio de poderes en el Estado Social de Derecho.

La función del gobernante como mediador: El gobernante virtuoso no es quien impone una voluntad uniforme, sino quién garantiza que los distintos intereses (campesinos, élites económicas, minorías) tengan voz en el diseño de las políticas públicas. La paz social no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de resolverlo dentro del marco constitucional.

4.3. La Virtù contra la Corrupción (la enfermedad de la República)

El autor fue implacable en su diagnóstico sobre la corrupción como la muerte de la libertad.

Prioridad del interés general: En el ESD, la corrupción es la antítesis de la virtud. Un Estado donde los gobernantes utilizan el erario para beneficio privado es un Estado que ha perdido su virtù. La transparencia absoluta y la rendición de cuentas son las herramientas modernas para “forzar” la virtud de los gobernantes, tal como el tratadista sugería que las leyes debían obligar a los hombres a ser buenos.

4. La “Educación en la Virtud” y la Cultura Cívica

La virtud no es innata, es un hábito cultivado.

Formación ciudadana: Si el Estado Social de Derecho depende del ejercicio de derechos y deberes, los gobernados deben ser educados no solo en leyes, sino en conciencia republicana. Esto implica reconocer que el derecho propio termina donde empieza el derecho del otro, y que el bienestar colectivo (la res publica) es el soporte de la libertad individual.

El papel de la academia y el intelecto: La academia es crucial. La construcción de lenguajes en las diferentes áreas del conocimiento que sea comprensible para la ciudadanía es una forma de virtud republicana: permite que el gobernado entienda el poder y, por ende, pueda controlarlo.

La ley al servicio de la vida: El autor admiraba a los legisladores que creaban leyes para durar siglos. Al elevar a la naturaleza o las comunidades a sujetos de derechos, se está ejerciendo una virtù que trasciende la administración cotidiana para reconfigurar un nuevo contrato social que proteja la supervivencia del Estado y los derechos humanos de las personas.

Conclusiones.

1. La virtud republicana en Maquiavelo es una ética de la acción política. Es la valentía, la astucia y la inteligencia puestas al servicio de una comunidad organizada, con el fin de mantenerse libre y fuerte frente a las vueltas impredecibles del destino.

2. La virtù hoy se traduce en transparencia radical, para evitar la corrupción que destruye la República, deliberación institucionalizada para convertir la discordia en avance legislativo y la acción eficaz para que el Estado Social de Derecho no sea una promesa vacía, sino una realidad material.

3. La conciencia republicana lleva entonces a predicar que toda esa clase de manifestaciones que se hacen desde las redes sociales o en los diferentes medios de comunicación o aún en conversaciones personales o familiares que descalifican, ridiculizan, amenazan, tergiversan, calumnian, injurian, insultan a quien no estuvo de acuerdo en votar por uno de los candidatos, deben cesar; porque afectan a la solidez de la democracia, antes por el contrario, edifican distanciamientos personales que en nada contribuyen a la sociedad porque no olvidemos que el país no quedó dividido en dos sectores sino en tres y a la hora de gobernar, los nuevos mandatarios, edificarán políticas públicas que de manera positiva o negativa impactarán en toda la población colombiana.

4. Será entonces un llamado a que, como integrantes de la sociedad civil, vayamos construyendo nuevas ideas o reformulando proyectos tanto para Colombia como para Nariño para presentarlos al próximo gobierno nacional a quien se le augura los mejores éxitos sociales como una manera de estructurar una verdadera virtud republicana.

Bibliografía

Registraduría Nacional Del Estado Civil. Boletín No. 66 del 21 de junio de 2026

Asamblea Nacional Constituyente. (2025). Constitución Política de Colombia.

Constitución Política de Colombia de 1991.
Ley 1909 de 2018

Maquiavelo, N. (2019). El príncipe. Tecnos.

Maquiavelo, N. (2000). Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Alianza Editorial.

Montenegro Calvachy, A. (2026). La virtud republicana en Colombia. Columna de opinión ENTRE LINEAS, emisora Radio Viva, 1040 A.M. de la ciudad de San Juan de Pasto (Nariño-Colombia). Programa Más Opiniones que dirige Guillermo Díaz Hidalgo. Domingo, 28 de junio de 2026.